Victor Solana

Heraldo de Aragón, el 22 de Marzo del 2012.

Por Ricardo García Prats.
Víctor Solana (Zaragoza, 1985) se formó en Valencia bajo la influencia de esa buena figuración del Equipo Crónica, de Nueva Realidad, Heras, Boix y tantos otros. Lleva realizadas varias colectivas y unas tres individuales. Víctor Solana habla con pasión y entusiasmo por el camino de la plástica emprendido. Expuso en esta misma galería otra exposición que estaba en la estela de Goya, de quién tanto hay que aprender, especialmente de las pinturas negras y los grabados. Algunos de aquellos capirotes todavía los podemos ver en la muestra para, así, saber el origen. Pero lo mejor expuesto, “Desde el este de Berlín”, son las pinturas que el artista ha ido pintando en el Berlín Este desde hace un año y medio. De allí, del frío, de una cierta incomunicación, de la diferencia cultural, de la provisionalidad, han surgido estas pinturas de gran fuerza expresiva. Vemos figuras envueltas en papel de embalar, casi como si fueran aquellos “fajaditos” de Pablo Serrano. Esas mismas figuras pasan a ser torsos o cabezas amordazadas que gritan como si se tratara del miedo y la desolación, algo que me recuerda aquellos gritos de las cabezas del Papa Inocencio X que pintara Francis Bacon con un sentido preciso. En Bacon y en Solana esos gritos reflejan un ser solitario cuyos sufrimientos son consecuencia de la soledad. En el caso del Papa, según Bacon, de la soledad escondida tras aquel aire de poder soberano; en el caso de Víctor Solana, de la soledad buscada con el ímpetu de encontrar un sitio en el mundo del arte.

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V.Solana: Estética siniestra

Heraldo de Aragón, el 12 de junio de 2014.

Por Ricardo García Prats.
De un viaje intuitivo hacia uno más consciente. Pintura de Víctor Solana. IAACC Pablo Serrano. Hasta el 29 de junio.
En la sala “Impulso lateral” del IAACC Pablo Serrano, destinada a los artistas jóvenes, muestra sus pinturas Víctor Solana (Zaragoza, 1985). El artista suele estar presente en horarios de visitas, le interesa explicar y explicarse, así como captar las impresiones de los espectadores, establecer un diálogo para seguir encontrando un sentido a su arte y al arte en general. Se formó en la Universidad de San Carlos de Bellas Artes de Valencia que destaca por su interesante aportación a la figuración. También ha estado en Berlín, en la zona este, con una beca Leonardo, ha vuelto a Zaragoza y ya piensa en una próxima estancia en Madrid. Esta es aproximadamente su sexta exposición individual. También ha recibido algunos reconocimientos de concursos de pintura. Habla Solana que, al menos de momento, su mundo se mueve dentro de una “estética siniestra” y, tras mi extrañeza y reflexión sobre su propia interpretación, quizás no le falte razón.

Su recorrido empieza con las figuras capirote -recuérdese su primera exposición en la Galería Cristina Marín tan propias de esa España negra y oscura, tan del mundo goyesco, más tarde se adentró el artista en una plástica en la que veíamos hombres asfixiados, amordazados con cintas de embalaje, figuras del frío Berlín, quizás reflejo de su experiencia de incomunicación, del sentimiento de provisionalidad, de mundo atávico y represor.

En estos momentos, la figuración de Solana, siempre con el hombre y sus circustancias como tema, presenta multitudes, masas que se aprisionan, tal vez como metáfora de que las preocupaciones humanas son preocupaciones sociales y múltiples. Encontramos en la exposición varias obras significativas: un retrato con efecto de espejo como metáfora de lo que le ocurre al vecino, un tríptico en el que se ve la evolución de continuidad desde el mundo de los capirotes hacia las multitudes actuales y una masa de caras que juegan con una luz roja enloquecedora. Otras figuras están intencionadamente manchadas y un retrato dispuesto de forma inquietante en horizontal. Me recuerda un poco aquellas figuras dispuestas boca debajo de Georg Baselitz. Sólo queda resaltar un tríptico con evidente influencias de Francis Bacon, en el que los colores y las pulsiones humanas, parecidas a las del británico se reflejan con una gran tensión a través de sus forzadas posturas y violentados colores. ¿Qué hay en las pinturas de Víctor Solana?, ¿qué resonancias encontramos en un mundo del arte en el que encontramos de todo? Sinceridad con su manera de hacer y consigo mismo. Están claras las influencias de Nolde, de Egon Schiele, de Freud, de Bacon, de Goya, pero también de Saura, de Serrano, de Juan Francés, de Millares. La pintura y el olor a trementina siguen y seguirán y no habrán pasado inadvertidas las reflexiones que se hacen desde cualquier punto de vista, ni siquiera las que derivan de la negación de la pintura. Sus reflexiones van conformando un discurso en el tiempo sobre la base de un dominio del oficio de pintar. En la muestra se puede ver también una vitrina que contiene sus cuadernos de notas y los bocetos para entender mejor la obra. Le interesa que se vea el proceso.

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