Pasiones deslizadas del pintor Víctor Solana

“Revista Asociación Aragonesa de Críticos de Arte”, número 27, Junio de 2014
por Manuel Pérez-Lizano, Presidente de AACA y Vicepresidente de AECA
EAACC Pablo Serrano, Zaragoza
En el IAACC Pablo Serrano, 29 de mayo al 29 de junio, se pudo ver la impactante exposición del joven pintor Víctor Solana, con buen prólogo de Samuel Hereza, que se define, para nuestra curiosidad, como Criminal Metafísico. Que permanezca ahí durante un tiempo pero sin excesos. Un mes sí, otro ya se verá, luego a caminar hacia otra dirección. Título de la exhibición: De un viaje intuitivo hacia uno más consciente.

Nos preguntábamos, el mismo día de la inauguración, cual es la palabra que define con exactitud los cuadros de Víctor Solana. Solo hay una: intensidad. La misma que el gran Víctor Mira pero con otros enfoques temáticos. Intensidad con la que se nace, aquí encauzada a través del arte. La otra gran cualidad es que estamos ante una pintura muy española.

Cuadros y cuadros con un solo rostro, puro impacto, que viven su personal equilibrio, sin conseguirlo, desde el poderoso matiz vía expresión. Para el recuerdo, como las restantes obras, la titulada Carácter de doble, año 2012, con el mismo rostro repetido de medio perfil, que retuerce sus labios abiertos con ojos asombrados, como si se viera en un espejo y comprobara su negativa realidad. Rechazo de sí mismo. Nos comentaba el pintor que el cuadro No temáis, el sol ya está aquí, formado por unos 34 rostros en un primer plano, ahí apretados, le había costado pintarlo cinco meses. Rostros gritando, dolorosos por razones ignoradas, que abruman ante su penosa condición exteriorizada. A tanta angustia contribuye el magnífico color rojizo de cada rostro sobre fondo negro, de modo que ambos colores potencian el significado. En cuanto al tríptico Confrontación III y III, de 2014, de colores azules, negros y muy parecido a la carne para cada rostro, se basa en numerosos rostros gritando con expresiones feroces, que llevan capirotes y gorros estilo ruso en pleno invierno. Locura de cualquier alteración mental y física. Nos queda el también apabullante y poderoso tríptico Crónicas desde el subsuelo III y III, óleo sobre lino del año 2014. Cada parte del tríptico, para que el lector tenga una idea, tiene 146 x 89 cms., es decir, un total de 438 x 267 cms. Veamos su lectura de izquierda a derecha. Como puntos en común tenemos que la misma figura, siempre una en cada parte, lleva lo más parecido a un capirote cual matiz de trastorno, la otra que está semidesnuda, una especie de bañador por mostrar una orientación, y la última que estamos en el estudio de un pintor, pues basta ver los cuadros colgados en las partes I y II y los colgados y apoyados en la pared de la parte III. En la parte I, la figura está sentada y con mirada fija, obsesiva, y en la parte II, la corpulenta figura levita con los músculos tensos. ¿Qué le ocurrirá para llegar a semejante tensión insoluble en apariencia? Sumemos en ambos casos la expresión facial, entre ensimismada y llena de pánico, ni digamos cuando siente que levita y la claustrofóbica atmósfera maravillosamente conseguida. Para concluir, en la parte III, la figura camina agachada vista de perfil, buscando lo que sea en el estudio propio de cualquier pintor.

 

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